En Autocares Rosmat te traemos dos posibles casos. ¿Cuál te ha sucedido alguna vez?

Aquí pueden suceder dos cosas: que hablemos de un autobús urbano y hayas subido al mismo con el carrito del niño, o bien si hablamos de un autocar, o el niño tiene ya más edad, que subas sin el carrito, porque lo has tenido que dejar en el maletero del autocar pues en la cabina no hay espacio para él, o porque directamente ya no lo usa.

En el primer caso fíjate que en el autobús urbano hay una zona en el centro de la cabina reservada para estacionar el carrito, y que también hay unos cinturones especiales para sujetarlo y que no se mueva.

Ahora bien, en el segundo caso, ¿qué hay que hacer? En España el Reglamento General de Circulación indica que en los autobuses (vehículos destinados al transporte de pasajeros de más de 9 plazas), tienen que usar sistemas de retención homologados los niños de más de tres años de edad de los asientos equipados con cinturones de seguridad u otros sistemas de retención homologados.

Cuando los niños han crecido un poco, el cinturón de seguridad del asiento del autobús, normalmente de dos puntos de anclaje (es decir de esos que sujetan por debajo de la cintura, sobre la pelvis). Al no haber una banda diagonal de cinturón, la que recoge el pecho y la clavícula, no hay problema con la estatura, ni riesgo de que quede a la altura del cuello.

Recuerda que al viajar en autobús, si los asientos tienen cinturón de seguridad, es obligatorio ponérselo, tanto niños como adultos, y tanto dentro de poblado como fuera de él.

De todos modos lo ideal sería poder utilizar una silla infantil. Dadas las características de las plazas de autobús, hay que tener bastante suerte para que la silla que tenemos pueda ser utilizada en el asiento del autobús. En principio nada impide en la reglamentación utilizar un sistema de retención homologado si se puede sujetar correctamente al asiento.

Si cabe entre las filas de asientos, sin invadir el asiento contiguo, podemos sujetar la silla con el cinturón de seguridad y garantizamos que no puede volcar por ejemplo asegurando la silla con la pata, ajustándola al suelo de la cabina, podríamos utilizarla.

Aunque son todavía muy poco habituales, también hay arneses de seguridad homologados específicamente para los asientos de autobús, que son menos voluminosos y se sujetan con varias bandas y correas al asiento.

Sin embargo donde existe un vacío normativo es con los niños menores de tres años en los autobuses, pues el Reglamento no los menciona, solo a partir de tres años. En este caso debemos recordar una vez más que por muy precavido y cuidadoso que sea el padre o la madre llevando a su niño en brazos, en caso de frenazo o accidente no será capaz de retenerlo entre sus brazos, y el niño saldrá despedido. Esto es muy peligroso.

Podemos intentar utilizar la silla infantil que tenemos para el niño, tal y como hemos explicado anteriormente, y desde luego esto sería lo ideal, porque es el sistema que mejor protección dará. O bien podemos utilizar un arnés de seguridad como los que están homologados para viajar en avión. Estos suelen emplearse con niños muy pequeños y bebés. El niño se coloca este arnés, irá sentado sobre el regazo del padre o la madre, y el arnés se sujeta al cinturón de seguridad del adulto.

FUENTE: Fundación Mapfre